lunes, 12 de septiembre de 2011

El Ángel que pudo volar


Miro a lo alto del cielo y en sus pupilas se reflejaba el esplendor de la luz de un día maravilloso, sus ojos llenos de esperanza y risueños le sonreía a las pequeñas nubes esponjosas que zurcaba en el cielo mas puro de América. El viento arremolinaba sus cabellos, jugueteando con ellos elevándolos y acariciando su piel tersa, nunca se había sentido tan viva. Con sus pies desnudos recorrió un paso mas cuando mas fuerte el viento soplaba como si ya la elevase a lo mas alto. Cubriéndose su rostro un poco, guardo la compostura y se acomodo el pequeño mechón ondulado que le impedía la vista, su vestido de seda le quedaba ceñido por la fuerza del viento, denotando su frágil pero esbelto cuerpo, acaricio su abdomen sintiendo la suavidad de la tela mientras sonreía por dentro. Pasaron los recuerdos en su mente fugaces como una película hecha en fotos, recordó momentos como su primer beso, su primera caricia, sus primeros sueños, su familia sus amigos y por ultimo en su primer amor. Meditaba en silencio... como se sentía esa felicidad, y volvió a mirar a los cielo con la esperanza de encontrar su mirada o escuchar su voz en el viento, una escurridiza lágrima empezó a rozar su mejilla, sus labios ya secos la saborearon, cerro los ojos pues ya era la hora de volar. Miro a su espalda por un momento y vio unas cartas sobre la mesa, pero su mundo solo era una carta adornada con un lazo rojo que se agitaba temblorosa, desde ahí podía ver la firma Te amare por siempre... y sus ojos se cristalizaron como si una simple palabra pudiese resquebrajarlos, hacio como un puño su vestido mientras apretaba su mano contra su corazón como si una punzada le hubiese quitado el aliento, se arrepintió por unos instantes haber volteado, pero ya... con una sonrisa miro nuevamente al amplio azul que tenia enfrente.
Levemente extendió los brazos, la fuerza del viento volvió a soplar con mas fuerza, haciendo que las hojas de las cartas se eleven y se desparramen al compás de la brisa. Se volvía todo un desastre a su alrededor y su cuerpo empezó a ganar frió. Un rayo del sol atravesó una nube, abriendo los ojos nuevamente se dice a si misma “Te escucho...” . Unas alas blancas se extendieron, las innumerables plumas gritaban con deseo de emprender viaje las agito un poco creando una onda de viento, respiro profundo y ya en el borde del balcón, su mirada se perdió en el vacio y se dejo caer...

El viento la golpeaba con fuerza y la gravedad la atraía a la tierra, hasta que sus alas reaccionaron y se agitaron en son de aprovechar la corriente de aire, su vestido bailaba desenfrenado como si el viento quisiese arrebatárselo hasta que a los pocos segundo una gama de colores brillaban con intensidad cegándola de tanta luz sus alas se dirigían directamente a ella sin tener un control hasta que su alma junto con sus alas se desprendieron de su cuerpo dejándolo atrás y cuando volvió a abrir los ojos ella se mecía en lo alto mientras que sentía un tacto único que conocía mejor que nadie, se volvió asombrada y esos ojos que tanto amo le sonreían con dulzura susurrandole “Bienvenida mi ángel... hubiera deseado que no llegues así... yo te iba a proteger y mas bien vine en el ultimo segundo para no perderte y tenerte siempre a mi lado....” Lloro levemente dejando al mundo atrás se aferro a él mientras se dejaba llevar. No quiso mirar atrás, ya las decisiones estaban hechas ya su mundo no seria el mismo y el precio pagado no tendría mas sentido, mientras que escuchaba a lo lejos los alaridos de la gente y la sirena de una ambulancia llegando a todo velocidad. Se dirigía a las nubes y ya todo quedaba atrás... sus miedos y sus querelllas ya no volverían mas. Su cuerpo estaba despedazado por el impacto, ya nunca mas seria útil y ahora solo le quedaba llegar al espacio confesándose en silencio que su amor seria renacido y que juntos unas vez mas jamas se separarían.

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